La mesoterapia, una opción eficaz para mejorar el aspecto de tu piel, ya sea con ácido hialurónico no reticulado, vitaminas o aminoácidos
La doctora Victoria Trasmonte, Jefa de servicio de Medicina Estética de la Fundación Jiménez Díaz (Madrid), explica cómo mantener la piel del rostro hidratada aún con temperaturas extremas: el frío del invierno o el calor de la calefacción.
Empezamos el año con entusiasmo y listas llenas de propósitos… pero el frío, los días más cortos y la falta de luz hacen que enero y febrero se sientan como una cuesta arriba interminable. Y no solo lo nota nuestro ánimo: la piel también acusa el cambio, volviéndose más seca, tirante y reactiva. ¿Te suena? Entender qué le ocurre al cuerpo en invierno es el primer paso para cuidarlo mejor. Sabes, por ejemplo, ¿por qué el frío apaga tu piel?
El invierno deshidrata la piel por distintos mecanismos:
- Viento y aire seco: es la combinación perfecta para que la piel pierda su humedad natural más rápido de lo habitual.
- Menos riego en la superficie: para mantener calientes los órganos vitales, el cuerpo contrae los vasos sanguíneos de la piel. Resultado: llegan menos nutrientes y oxígeno, se ralentiza la renovación celular y se acumulan células muertas, lo que da lugar a la descamación y el aspecto apagado.
Cómo actuar para tener la piel hidratada
Ambos factores favorecen el estrés oxidativo, debilitan la barrera lipídica y provocan una mayor pérdida de agua. Por eso en invierno son tan frecuentes la tirantez, el tacto áspero, la irritación, las dermatitis e incluso las pequeñas grietas. La buena noticia es que hay mucho que puedes hacer para protegerte.
• Carga tu piel de antioxidantes y nutrientes que combaten el estrés que provoca inflamación y reactividad: la vitamina C, el glutatión o el zinc son grandes aliados.
• También lo es la vitamina D, tan ligada al bienestar general y al aspecto saludable de la piel.
Estos componentes puedes encontrarlos en sérums y tratamientos tópicos que facilitan su absorción, pero también, y de forma muy práctica, en la alimentación sana y en la suplementación oral, o incluso mediante sueroterapia. Si esto no fuera suficiente, la mesoterapia se convierte en una opción eficaz. Mediante microinyecciones de ácido hialurónico no reticulado, vitaminas y aminoácidos, se mejora la capacidad de la piel para captar y retener agua a nivel tisular. El resultado es una piel más turgente, elástica y resistente a la sequedad ambiental, con beneficios visibles en rostro, cuello y escote.
Este invierno, escucha a tu piel: entender qué le ocurre es la mejor herramienta para mimarla, reforzar y sentirte mejor por dentro y por fuera. ¡Porque cuidarte también es una forma de subir el ánimo!
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