Protección solar, hidratación y cuidados adecuados son fundamentales
«No existe un único tratamiento para las manos. En consulta hay que valorar y analizar qué componente del envejecimiento predomina en cada paciente», dice la jefa de servicio de Medicina Estética de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid.
La doctora Victoria Trasmonte nos explica cómo debemos cuidar nuestras manos, las grandes olvidadas de nuestra rutina de skincare y también las máximas delatoras de nuestra edad. La jefa de servicio de Medicina Estética de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid explica qué tratamientos hay para hacerlas rejuvenecer y cómo podemos cuidarlas en casa: «Protección solar, hidratación y cuidados adecuados son fundamentales», dice. Cuando pensamos en el envejecimiento y cuidado de la piel, casi siempre pensamos en el rostro. Hablamos de arrugas, manchas, flacidez o pérdida de volumen y diseñamos tratamientos para conseguir que la piel envejezca de una manera saludable y natural. Sin embargo, hay una zona que muchas veces olvidamos y que puede revelar el paso del tiempo tanto como nuestra cara: las manos.
A lo largo de nuestra vida, las manos están permanentemente expuestas. El sol, el frío, el agua, los cambios de temperatura y el contacto repetido con productos de limpieza van dejando su huella. A esto se suma un proceso propio del envejecimiento: perdemos progresivamente colágeno, elasticidad y tejido subcutáneo. La piel se vuelve más fina, aparecen manchas y las estructuras que se encuentran debajo –venas, tendones y huesos– adquieren mayor protagonismo. Por eso, cuando una paciente consulta porque siente que sus manos «delatan su edad», no existe un único tratamiento. Hay que analizar qué componente del envejecimiento predomina en cada caso.
Si el problema principal son las manchas producidas por el daño solar, la luz pulsada intensa (IPL) puede ser una buena opción. Su acción sobre determinados pigmentos permite mejorar progresivamente el aspecto y la uniformidad del tono de la piel. Cuando lo que predomina es la pérdida de volumen, podemos recurrir a productos de relleno para recuperar parte del tejido perdido y conseguir que las manos tengan un aspecto más suave y menos huesudo. Y existe un tercer aspecto que cada vez valoramos más: la calidad de la piel. Los inductores de colágeno y la hidroxiapatita cálcica pueden utilizarse para mejorar progresivamente la textura, elasticidad y apariencia de una piel que se ha vuelto más fina y frágil.
Una experta en belleza sobre cuidar las manos: «La prevención es fundamental»
En realidad, rejuvenecer las manos no significa hacer que parezcan unas manos diferentes, sino devolverles parte de aquello que el tiempo ha ido restando. Y, como ocurre con cualquier tratamiento médico estético, la prevención sigue siendo fundamental. Protección solar, hidratación y cuidados adecuados son fundamentales. Porque cuidar nuestro aspecto no debería consistir únicamente en borrar los años del rostro. También significa cuidar aquellas pequeñas partes que, sin percatarnos, cuentan nuestra historia.
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