La gratitud, el optimismo y la alegría promueven la liberación de serotonina, oxitocina y dopamina
La bioquímica interna de nuestra piel se nutre por dentro a través de nuestros pensamientos positivos y la manera en la que nos tratamos como nos cuenta la doctora.
¿Sabías que nuestra piel refleja directamente la manera en la que pensamos y procesamos la realidad? Es un hecho científico contrastado que la salud y la belleza de nuestra dermis está influenciada por nuestros pensamientos positivos y nuestra habilidad para afrontar los retos del día a día. La arteterapia, la psicoterapia, la capacidad para respirar de manera eficiente o para gestionar nuestros pensamientos son las herramientas más poderosas para activar la nueva psique dermatológica de alta eficacia, como apoya el psicólogo y profesor de psicoterapia Ariel Déniz-Robaina.
Pensamientos y emociones positivas como la gratitud, el optimismo y la alegría promueven también la liberación de serotonina, oxitocina y dopamina, que regulan el sistema inmunológico y reducen la inflamación cutánea, favoreciendo una piel más radiante, luminosa, flexible y saludable. También las caricias propias y ajenas, que restablecen todo el sistema de salud de nuestra piel. En este contexto se incluyen los cuidados de nuestra unidad de mimo, una limpieza facial puede convertirse en una experiencia sensorial donde la luz led, la oxigenoterapia y la presoterapia periocular se combinan para cargarnos de bienestar.
La experta en medicina estética aconseja cómo tener una piel mucho más radiante
La bioquímica interna de nuestra piel se nutre por dentro a través de nuestros pensamientos positivos y la manera en la que nos tratamos a nosotras mismas. Los beneficios de la función celular de la piel se activan exponencialmente, según muestran las investigaciones más punteras, gracias a una mayor consciencia sobre la conexión mente-piel. Se sabe que cultivar una actitud mental saludable influye directamente en los procesos de regeneración y reparación cutánea.
Además de los efectos fisiológicos, una mentalidad positiva suele ir acompañada de mejores hábitos de cuidado personal como una alimentación equilibrada, actividad física regular y mantenimiento de una rutina constante de higiene del sueño y los pensamientos que favorecen en sí mismos el cuidado de la piel. Estos hábitos, junto a la psicoterapia regular, contribuyen a mejorar la capacidad de protección de la piel, una circulación más eficiente y una reducción drástica de la inflamación y de los efectos adversos de los daños externos. Además, al mantener a raya el estrés y la angustia, la piel nos da su mejor versión: con una estética general más calmada y luminosa.
La piel no es más que un espejo fascinante de nuestra vida interior, que va a mostrarnos siempre su mejor versión si la nutrimos desde dentro con recursos extraordinarios como la sueroterapia, la terapia psicológica o la gestión eficaz de las emociones.
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